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En los últimos años del siglo II
d. C., o inicios del siglo III, la mina de Las Médulas -
como todas las minas de oro del Noroeste peninsular - dejó
de explotarse. La explicación se encuentra en la estrecha
relación que la explotación de las minas de oro tenía
con el sistema monetario romano.
Augusto regularizó el sistema monetario de acuerdo a un
patrón bimetalista, basado en las monedas de oro (el aúreo)
y de plata (el denario). Esta reforma es un factor fundamental para
entender la explotación de oro durante el Imperio Romano
ya que su producción estuvo controlada por el Estado y orientada
en gran medida a la acuñación de moneda. La relevancia
del oro en la acuñación de moneda explica porqué
las crisis monetarias del siglo III d.C. incidieron tan directamente
en el final de la explotación de minas como Las Médulas.
Desde entonces no se ha vuelto a extraer oro de ella.
Puesto que la minería antigua no fue reanudada nunca, los
vestigios de la minería romana en Las Médulas quedaron
envueltos en un halo de misterio y leyenda, fruto del desconocimiento
de unas realidades cuya memoria histórica había caído
en un profundo olvido.
Uno de los principales representantes de la evolución posterior
de la zona es el Castillo de Cornatel, asentado en una elevada montaña
en la antigua carretera de Ourense. Fue un punto fortificado esencial
para la comarca; su historia se vincula a importantes miembros de
la nobleza leonesa y, posteriormente, a la Orden del Temple. Testigo
de la importancia de los monasterios en esta área es el vecino
monasterio cisterciense de Santa María de Carracedo, clave
en la obra de Gil y Carrasco y restaurado recientemente por la Diputación
provincial.
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